Como expertos en Social Media, diariamente nos encontramos con un gran número de páginas de Facebook o comunidades que, a nuestro entender, o no están correctamente gestionadas o no despiertan interés entre sus seguidores. Puntos clave como la correcta redacción de los contenidos, el tono de los mismos o los links que acompañan los estatus, dejan en una posición bastante desfavorecida a uno de nuestros más queridos perfiles, el community manager.

Además los usuarios, cada vez más expertos en conversar a través de redes sociales, también son a la vez más exigentes con los gestores e interlocutores de las comunidades, demandando así un nivel mínimo de profesionalidad por parte del interlocutor que tienen al otro lado de la pantalla. En esta situación, y dado que los profesionales del sector nos conectamos y analizamos cada día y en diferentes franjas horarias una gran cantidad de comunidades, es muy fácil detectar los errores comunes que definen si se realiza una buena gestión en social media. Aquí van algunos ejemplos:

Frecuencia de posteo

Cuando no podemos medir la cadencia de posteo, ni la tendencia de la comunidad, o cuando el status es sorpresa y no va ligado a una franja horaria determinada, es muy difícil que puedas fidelizar a tus seguidores. ¿De qué es sintoma todo esto? De que probablemente la persona que gestiona esa comunidad no la conoce, no sabe sus hábitos ni costumbres. Al igual que los expertos en parrillas televisivas tienen claros los horarios y rutinas de los espectadores, en redes sociales es necesario también fijar unos criterios en torno a la hora de la publicación de tus contenidos diarios.

Links a apariciones en prensa

Es el típico error que se detecta cuando la gestión es realizada por un departamento de comunicación o prensa y no por expertos en social media. Lo que unos entienden como importante para el desarrollo de su trabajo (llegando incluso a acompañar los estatus con palabras tan atractivas como “aparición en el medio…”) otros, los usuarios, lo perciben como aburrido, con poco valor añadido y no muy viralizable. Si la publicación contiene información extra, bienvenida sea, pero si contiene la misma o va dirigida a un target que no coincide con el de tu comunidad online, como CM estás siendo escaso en imaginación y cometiendo un error acerca de lo que tu comunidad quiere.

Faltas de ortografía

Por inverosímil que parezca, la cantidad de faltas de ortografía que se lee en estatus de Facebook, duele. Señores gestores de comunidad, nos dedicamos por encima de todo a la comunicación, en redes, sí, pero a la comunicación. Nos duele en los ojos y en el alma ver cómo marcas de alto nivel dejan la gestión de sus comunidades a personas que no acaban de dominar el arte de la ortografía. Quizás ahora no le den importancia, pero a la larga eso suma a la imagen de la marca que gestionamos.

El estatus que vale para todo

Elaborar un contenido para el blog, y aprovechar para hacer un estatus en Facebook y convertirlo en tuit sin cambiar ni una coma, por no hablar de la manera de enfocarlo es probablemente síntoma que no se tiene ni idea de cómo funciona cada canal. Así como no explicamos de igual forma un acontecimiento a nuestra madre, a nuestro jefe o a nuestro amigo, no se puede compartir la información de igual forma en tres canales muy distintos entre sí, porque donde podemos pensar que optimizamos el tiempo, en realidad estamos desconectando con nuestros usuarios.

Utilización de programas de posteo automático

No hay nada menos social que que tus estatus sean publicados por un robot. Si de verdad quieres tener el pulso de tu comunidad, aparecer en las búsquedas, pasar las penalizaciones de las aplicaciones y dar un buen servicio, debes publicar tú mismo los contenidos en redes. De lo contrario pueden suceder varias cosas: que el contenido no se publique, que se publique pero con caracteres extraños (Ä), que no puedas acompañar tus status con links o imágenes complementarias, o que estés utilizando un entorno de marca para darle publicidad a una aplicación de publicación automática. Quizás este es el mejor modo de que los usuarios sepan que detrás de tu marca no hay una persona, sino una serie de estatus programados listos para ser lanzados sin importar el feedback que se genera en las primeras horas.

Probablemente muchos otros errores que detectamos darían para continuar con este post, pero quizás, y como creadores de contenidos, lo guardaremos para una futura entrega número II.