Hoy en día es muy común leer, incluso en los medios tradicionales, artículos que comentan las aventuras y desventuras de los famosos en Twitter. Sus anuncios, sus errores, sus declaraciones, e incluso sus amenazas de abandonar la red social, son publicados y comentados en todo tipo de medios, haciendo que la popularidad de la herramienta aumente más allá de Internet.

Las celebrities ven Twitter, en muchos casos, como una forma de expresión personal, y así lo utilizan. Parece que no llegaran a entender la repercusión que sus contenidos pueden alcanzar y, sobre todo, el daño que unos contenidos mal gestionados pueden llegar a suponer para sus marcas.

La responsabilidad en Twitter

Gestionar una marca en Twitter puede llegar a ser muy complicado cuando la marca es polémica por definición. Los profesionales del Social Media tenemos muy claro que toda marca especialmente susceptible de padecer una crisis necesita un buen plan de contención, una monitorización constante y un cuidado extremo en los contenidos.

El actor Charlie Sheen es un verdadero experto en no medir las consecuencias de sus declaraciones en Twitter, lo que ha contribuido a aumentar su fama de persona conflictiva. La cantante Courtney Love también está habituada a publicar contenidos sin ninguna revisión, llegando incluso a provocar que su propia hija pida a Twitter que “eche” a su madre de la herramienta. Sus desencuentros la han llevado a cerrar y reabrir su cuenta en varias ocasiones.

No todos los errores de gestión de la cuenta de Twitter de un famoso acaban en escándalo, aunque pueden seguir siendo muy mediáticos: el futbolista Guti y su novia Romina Belluscio son conocidos en la red social por declararse mutuamente su amor en público, y hasta llegaron a anunciar su boda a través de sus cuentas. El caso de Shakira y el también futbolista Piqué es similar: tras una gran persecución por parte de los medios para determinar si estaban teniendo una relación, decidieron desvelar la noticia ellos mismos publicando en Twitter una foto que dejaba claro que eran pareja.

Desencuentros con sus seguidores

Es poco común que una marca provoque reacciones negativas tan apasionadas por algún contenido compartido en Twitter como las que consiguen los famosos. En muchos casos estas reacciones son originadas por una respuesta incendiaria de los famosos dirigida directamente a un seguidor: es el caso del poco acertado comentario del presentador Jordi González a una usuaria que criticaba su programa o las impertinentes respuestas de Rihanna cuando un usuario la menciona de manera negativa en la red social.

Las consecuencias de estos desencuentros con los seguidores son variadas, y van desde la popularización del contenido que origina la polémica (como el #PopSingersDontEat de Lady Gaga), llegando incluso al trending topic, a la más mediática de las decisiones que un famoso puede tomar respecto a su cuenta en Twitter: cerrarla.

De la gestión personal al CM

No son pocos los famosos que han barajado la idea de abandonar Twitter para evitar leer críticas sobre sus acciones: tanto Andreu Buenafuente tras su polémica entrevista a González-Sinde, como Alejandro Sanz o el árbitro Iturralde González han decidido en algún momento dejar de tuitear. ¿Es esta la única solución cuando un famoso se da cuenta de que no tiene la capacidad de gestionar su cuenta personalmente?

Encontramos especialmente destacable el caso de Ashton Kutcher: el actor fue uno de los primeros famosos en apostar por Twitter, y acciones como su competición con la CNN para ver quién alcanzaba antes el millón de followers y su paso por Oprah para explicar la herramienta ayudaron a que la popularidad de Twitter aumentara exponencialmente entre el público menos especializado. El actor comenzó gestionando su cuenta él mismo, comunicando con más o menos acierto sobre sus relaciones personales, sus trabajos, acciones benéficas o su divorcio. Pero en noviembre de 2011 cometió un error que le haría tomar una decisión importante. El actor apoyó con un tuit a un entrenador de fútbol americano que había sido destituido, sin saber que el motivo de la destitución era su presunta participación en un caso de abusos a menores.

Tras las respuestas de sus followers y de los medios, Ashton Kutcher pidió perdón por su tuit, y tomó una decisión que creemos que debería ser seguida por más famosos: encargar la gestión de su cuenta a una empresa de comunicación.