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En Buzz, no nos cansamos de repetir que nuestro equipo está formado por más de 35 personas con perfiles profesionales muy distintos: community managers, creativos, diseñadores, equipo técnico, directores de cuentas, etc.

Y hay un motivo por el que lo enfatizamos con tanta fuerza: porque ese es uno de los pilares del ADN de Buzz. El no cerrarnos a una sola visión, el colaborar en equipo teniendo en cuenta los matices de cada enfoque, el ser una unidad siendo muchas cosas distintas.

Pero, ¿cómo se aplica esta “multiculturalidad” laboral al día a día?  Muy sencillo. Tanto, que pocas empresas logran llevarlo a la práctica. Nuestra base es el respeto. El respeto por las personas y por las disciplinas. Somos muy conscientes de que el compañero de al lado sabe un millón de cosas que nosotros no sabemos, y viceversa. Y lo más importante: queremos que nos lo explique. Queremos aprender, seguir siendo lo que somos, y convertirnos en más. 

Una de las vías que usamos para aprender los unos de los otros son las formaciones. “¿Sabes algo que los demás no sabemos? ¿Se puede aplicar a nuestro proyecto común y enfocar hacia la excelencia? Entonces, cuéntanoslo”. Ideas, inquietudes, hallazgos, experiencias, todo lo que interese a un social animal es susceptible de interesar a todo el equipo. Además, todo esto adquiere un nuevo nivel en nuestras nuevas oficinas, donde los diferentes espacios se adaptan tanto a las charlas más serias como a las más informales, en las que nos podemos sentar en el césped y comentar todos juntos.

Compartir es inspirarse

El discurso corporativo está bien, pero aquí somos más de la práctica: ¿qué tipo de temas se tratan en las formaciones? Por ejemplo, ayer, nuestro equipo de estrategia creativa, después de haber visto cuáles han sido los ganadores en los mayores certámenes de publicidad (Cannes, El Sol, Facebook Awards, etc.), decidió enseñarnos una pequeña selección de piezas que habían marcado la diferencia en la categoría digital. Juntos, extrajimos conclusiones del por qué del éxito de cada caso, tanto desde la perspectiva más empresarial, a nivel de números, como desde los ojos de un usuario no experto en publicidad o redes sociales.

Iniciativas tan sencillas como esta, nos ayudan a tener nuevas perspectivas y a abrir un poco las miras después de haber pasado ya siete meses del año exprimiendo nuestras ideas. Pero, sobre todo, a dialogar en equipo y, no nos engañemos, reírnos durante una hora y recordar por qué un día dijimos eso de “mamá, quiero ser artista (de la publi)”.

En la vida y el social media compartir es vivir, así que vamos a ver algunos de los casos que nos incitaron a más debate y que creemos que son grandes ejemplos de praxis en nuestro sector.

Lazy Yak – The laziest competition ever [Facebook Award – Bronze in Best Use of Facebook Platforms]

¿A quién no le gusta un best case que lleva en su título la palabra “lazy”? Pues no seremos menos. Lo que llevó al equipo a escogerlo como una de las mejores campañas premiadas es su complicada simplicidad. Marcas y agencias llevamos años pensando en activaciones de muro que enganchen al usuario. Les hemos pedido fotos, comentarios, nombres de amigos, As, Bes, Ces… a veces creyendo que la única opción de innovar está en una variación de lo ya escrito. Pero este es un caso en el que, seguramente detrás de mucho thinking, se llegó a la conclusión de que lo más engaging es la libertad. Como niños de colegio en una hora de dibujo libre, los usuarios se sintieron muy atraídos hacia una activación de marca en la que se les pedía lo que ellos quisieran dar. Una especie de “la voluntad” pero en versión social media. Tan absurdo que a nadie se le había ocurrido, tan brillante que nos da ganas de ser la próxima marca que pida lo nunca visto a sus usuarios.

Mientras os enseñamos algunas piezas más, nosotros, seguiremos pensando.

Rewards, by Harvey Nichols [Cannes Lions – Film Grand Prix]

En este caso, más que una dinámica innovadora, nos atrajo la capacidad de los creativos de esta campaña de pensar más allá del material disponible de cliente. A todos nos ha pasado: los assets y el presupuesto, a veces, son limitados. Y lo más común es intentar desarrollar lo mejor a partir de lo que hay. Pero, ¿y si hay más? ¿Y si hay un material que el cliente ni siquiera se ha planteado que puede servirle a su agencia digital? Efectivamente, lo había. Seguramente, tras llegar a la conclusión de que las cámaras de seguridad de las tiendas de la marca podían ser un gran activo, se creó un concepto que comunicaba perfectamente el nuevo producto que el brief pedía difundir.

Sonic – square shakes [Facebook Award – Gold in Best Use of Facebook Platforms]

Este que vemos es un ejemplo de estructura de razonamiento inversa a lo habitual. Lo normal: tenemos un producto – queremos comunicarlo – vamos a pensar cómo lo adaptamos a Instagram. Lo que pasó: tenemos un medio y un producto – ¿cómo pueden casarse? Esta campaña nos enseña que sin modificar el producto se puede cambiar completamente su forma. Si nuestros usuarios ya están perfectamente adaptados a la plataforma, creemos un contenido que fluya perfectamente en ella. No le demos mil vueltas a un mensaje que el consumidor no quiere compartir: inventemos uno que le empuje a hacerlo, y a hacerlo orgulloso. Aunque esta campaña tiene más costes que las anteriores que hemos analizado, el learning que en la formación de ayer caló en todos nosotros, por tópico que suene, es que en digital los límites están tan difusos que probablemente ni siquiera existan.

Pensar, pensar y pensar

Es julio, nuestros feeds se inundan de playas y nuestras cabezas de necesidad de vacaciones. Pero tenemos la suerte de tener un equipo muy amplio y nuestros engranajes no se pararán ni en medio de esta explosión de shorts y ventiladores. No dejaremos de trabajar hasta llevar a una de nuestras marcas a ser el best case que todo cliente busca. ¿Os apuntáis?