Es un hecho: la realidad virtual está haciendo sentir mariposas en el estómago a la publicidad digital. Si bien es cierto que no ha sido un amor a primera vista, nadie puede negar que no sea uno muy bien avenido.

La experiencia de la realidad virtual es algo que nos gusta, para qué nos vamos a engañar. Es, casi, casi, como si el futuro se materializase y pudiésemos colocárnoslo frente a los ojos para ver ese “qué pasará”. Y las marcas no han tardado mucho en darse cuenta de esta atracción usuario-gafas de VR (así como de las ventajas que esta experiencia puede aportar en el proceso de compra).

Las marcas más enamoradizas: early adopters

Marcas como Thomas Cook, empresa pionera en la industria del turismo, que decidió que el valor de viajar a veces no se aprecia fácilmente hasta que no estás en tu destino. Así que, ¿por qué no transportar a los potenciales compradores hasta allí?

Con Samsung Gear VR como partner, y en tiendas específicas de Bélgica, Alemania y Reino Unido, los usuarios tenían la posibilidad de trasladarse virtualmente a lugares como Chipre, Grecia o Singapur. Los resultados de esta unión entre VR y Thomas Cook fueron, por ejemplo, un 40% de ROI en Alemania. Y los usuarios enamorados, claro.

Otro ejemplo sobre cómo acercar un producto al usuario a través de VR es el de Toms. Famosos por su política de regalar un par de zapatos a alguien que lo necesita cada vez que un cliente compra su propio par, la marca decidió emocionar a sus compradores a través de una VR en la que ese “give one” se hacía patente. De esta forma, los compradores no solo colaboraban, sino que podían vivir en sus propias carnes la ilusión de los niños al recibir sus zapatillas, y comprobar cómo los voluntarios realizan su labor. Un storytelling emocional de 10.

El caso de Oreo es un poquito diferente, ya que no puedes disfrutar del sabor de su producto a través de las gafas. Pero lo que sí les permite la VR es sumergir al usuario en un mundo de ingredientes y colores. Como si el mismísimo Willy Wonka nos abriese las puertas de su peculiar fábrica de chocolate. Y, ¡a los usuarios les alucina! Más de tres millones de reproducciones en Youtube avalan esta divertida apuesta de realidad virtual.

¿Hasta que la muerte nos separe?

¡Quién sabe! A nosotros nos gusta pensar que la VR llega para quedarse, para integrarse, para convertirse en un inquilino más de nuestra casa, en algo más fiel que una pareja. De ser así, seguro que las marcas seguirán tirando de fantasía para transportarnos a lugares insólitos. Y, si no… será porque algo mejor habrá llegado. 😛