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El éxito o fracaso de una marca o una campaña de comunicación online se puede medir de muchas maneras. El éxito llega solo y el fracaso nadie lo quiere. Las redes sociales se han convertido en un excelente medidor de lo que triunfa y lo que fracasa. Para la bueno y para lo malo. El caso de la elección de la ciudad que albergará los Juegos Olímpicos del 2020 es un buen ejemplo.

Había tres ciudades candidatas: Madrid, Tokyo y Estanbul. Todas tenían sus correspondientes canales sociales en Facebook, Twitter y a parte una web oficial con información de la candidatura. Las cuentas de las ciudades crecían a marchas forzadas a medida que llegaba el día de la elección. Los tweets y los posts despertaban el optimismo de la opinión publica. Al final, Tokyo acabó siendo la elegida y el número de seguidores en Twitter y Facebook se multiplicó en los días posteriores a la elección. Pero, ¿qué ha pasado con las ciudades derrotadas?

Borrar la huella digital

Madrid y Estanbul han querido borrar por completo su experiencia como candidatas. En el caso de Madrid, no queda ni rastro de sus perfiles en Twitter y Facebook. Cualquier búsqueda a través de Google demuestra que han querido borrar su huella digital. Todas las cuentas se han eliminado y ya nada relaciona los JJOO de 2020 con la ciudad española. Como si nada hubiera pasado. Eso sí, el #relaxingcupofcafeconleche aún sigue muy activo.

Es evidente que la decepción ha sido mayúscula peró no es necesario borrar todo el contenido publicado en internet. Madrid llegó a publicar más de 7.000 tweets, Tokyo no llegó a los 5.000 y Estanbul sumó poco más de 1.000. En el caso de Madrid todo ha desaparecido. Las marcas deben afrontar su presencia en las redes sabiendo que en algún momento se pueden tener una crisis fuera de las redes que se puede reflejar en ellas. Solo es necesario saber como gestionarla de la mejor manera. Aceptar una derrota o felicitar al rival también forma parte de la netiqueta en la red.